COSAS QUE IRAN DESAPARECIENDO DE NUESTRAS VIDAS

El mundo digital se mueve tan rápido cambiando nuestros usos y costumbres, que sólo nos queda adaptarnos o quedar obsoletos. Todo indica que hay cosas que desaparecerán de nuestras vidas. Estos cambios serán buenos o malos dependiendo en parte de la forma en que nos adaptaremos a ellos. Pero, independientemente de que estemos o no listos para asumirlos, es esta una realidad innegable?
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1. La Oficina de Correos. Prepárense para imaginarse el vivir en un mundo donde no exista una oficina de correos. Esta institución está sufriendo profundos problemas financieros que probablemente no puedan ser sostenidos a largo plazo. Los correos electrónicos, la Federal Express, el UPS y otros servicios similares, han casi acabado con el ingreso mínimo necesario para mantenerla con vida. En la actualidad, la mayor parte de la correspondencia diaria que nos trae el cartero está compuesta por impresos de propaganda y facturas a pagar.


2. El cheque. De hecho, en Gran Bretaña ya están sentando las bases para acabar con los cheques en el año 2018. El procesamiento de los mismos cuesta miles de millones de dólares al sistema financiero. Las tarjetas plásticas de crédito/débito, al igual que las transacciones en línea, contribuirán a la eventual desaparición del cheque. Esto también tiene relación directa con la muerte de la oficina de correos. Si ustedes dejaran de pagar sus facturas por correo o de recibirlas por ese medio, no les quede la menor duda de que esa institución se irá a la quiebra.

3. Los periódicos. Las nuevas generaciones simplemente han dejado de leer la prensa. Ciertamente, ya no se suscriben a la edición impresa de los diarios. Esta costumbre desaparecerá al igual que desparecieron el lechero a domicilio y el hombre que pasaba a buscar la ropa sucia para llevarla a la lavandería. Y si planean dedicarse a leer los diarios en línea, prepárense a pagar por ello. El incremento de dispositivos móviles de Internet y de lecturas electrónicas ha hecho que todos los editores de periódicos y revistas formen una alianza y se unan con Apple, Amazon, y las compañías de teléfono celular más importantes, a fin de desarrollar un modelo para los servicios de suscripción pagados.

4. Los libros. Ustedes dirán que nunca abandonarán la versión física de un libro que pueden tomar en sus manos y disfrutarlo mientras voltean las páginas. Yo dije lo mismo cuando me dijeron que descargue música de iTunes pues me negaba rotundamente a abandonar mis CDs, pero rápidamente tuve que cambiar de idea cuando descubrí que podía conseguir discos a mitad de precio y sin salir de casa para obtener lo último en música. Lo mismo ocurrirá con los libros. Actualmente, ustedes pueden navegar en línea por las dependencias de una librería, e incluso leer un capítulo del libro que les guste antes de comprarlo. Y el precio a pagar será menos de la mitad del precio que pagarían por un libro real. Y piensen en la conveniencia! Una vez que comiencen a mover sus dedos sobre una pantalla en vez de hacerlo sobre un libro, se darán cuenta que se meterán de pleno en la historia y no podrán esperar para saber qué sucede a continuación… y entonces se olvidarán que están sosteniendo en sus manos un aparato electrónico en lugar de un libro. Aunque claro está que no es lo mismo leer un libro moviendo los dedos sobre una pantalla, que sentir la textura del papel y percibir el olor del mismo.

5. El teléfono convencional. A menos que tengan una familia numerosa y hagan una gran cantidad de llamadas, ya no necesitan de un teléfono convencional. La mayoría de las personas simplemente lo mantienen porque siempre lo han tenido, pero deben tener en cuenta que están pagando un precio doble por un servicio que ahora es extra. Todas las empresas de telefonía celular le permitirán llamar a los clientes usando el mismo proveedor de su teléfono celular sin cargos por minuto.


6. La música. Esta es la parte más triste de esta historia de cambios! La industria de la música está sufriendo una muerte lenta. No sólo debido a las descargas ilegales desde la computadora, sino también a la falta de música nueva e innovadora que pueda llegar a la gente que quiera escucharla. Uno de los problemas se ha originado en la codicia y la corrupción. Los sellos discográficos y los conglomerados de radio están simplemente auto-destruyéndose. La “música de catálogo” representa más del 40% de la música comprada en la actualidad, lo cual significa música tradicional con la cual el público está familiarizado, así como también artistas de mayor edad que ya han sido consagrados. Esto también es válido en el circuito de conciertos en vivo. Para explorar este tema fascinante e inquietante, consulten el libro, Apetito por la Auto-Destrucción ("Appetite for Self-Destruction"), escrito por Steve Knopper, y el video documental titulado Antes de que la música muera (“Before the Music Dies").


7. La televisión. Las ganancias que recibían las redes de televisión se han reducido dramáticamente y no únicamente debido a la crisis económica. La gente está viendo programas de televisión y películas en sus computadoras, y además, están divirtiéndose con juegos computarizados o haciendo un montón de otras cosas que ahora ocupan el tiempo que antes pasaban frente al televisor. Los programas que se pasan en horarios de máxima audiencia han degenerado tanto que han descendido más allá del denominador común más bajo. Los precios que cobran las compañías de cable están por las nubes y los anuncios salen cada 4 minutos y 30 segundos. Yo digo “hasta nunca” a la mayoría de estos programas y compañías de cable. Es hora que las compañías de cable dejen de convertir nuestras vidas en una tortura. Dejen que la gente elija lo que quiere ver, ya sea en línea y/o a través de Netflix.


8. Las “cosas” que se poseen. La mayoría de las cosas que poseemos o solíamos poseer son todavía parte de nuestras vidas, pero en realidad podríamos no poseerlas en el futuro. Por ahora, estas cosas podrían estar simplemente “residiendo en la nube". En la actualidad, nuestras computadoras tienen un disco duro y en éste se puede guardar fotos, música, películas y documentos. El software está en un CD o en un DVD, el que siempre se podrá volver a instalar si ello es necesario, pero todo eso está cambiando. Apple, Microsoft y Google están en el proceso de completar sus últimos servicios en "la nube." Esto significa que cuando se encienda una computadora, la Internet se integrará al sistema operativo, de tal manera que Windows, Google y MAC, estarán ligados directamente a la Internet. Cuando ustedes hagan clic en un ícono, se abrirá algo en la “nube” de la Internet. Cuando ustedes guarden algo, ese algo se almacenará en la “nube”. Y ustedes probablemente tendrán que pagar mensualmente una cuota de suscripción al proveedor de la “nube”. En ese mundo virtual, podrán acceder a vuestra música, vuestros libros, o vuestras cosas favoritas ya sea desde su laptop o desde cualquier otro dispositivo portátil. Esa es la buena noticia. Pero, ¿serán ustedes los dueños reales de cualquiera de estas "cosas", o estas podrán desaparecer en cualquier momento llevadas por el viento? ¿Serán casi todas las cosas en nuestras vidas desechables y arbitrarias? No les da ganas de correr al armario y sacar ese álbum de fotos, o tomar un libro de la estantería, o abrir una caja de CDs y sacar el disco preferido?


9. La privacidad. Si alguna vez existió un concepto que podemos mirar retroactivamente con nostalgia, ese es el de la privacidad. Un concepto que desapareció hace mucho tiempo. Hay cámaras en la calle, en la mayoría de los edificios, e incluso incorporadas en vuestras computadoras y en vuestros teléfonos celulares. Por consiguiente, pueden estar seguros que "ellos" saben quiénes son ustedes y dónde se encuentran, saben vuestras coordenadas GPS, y pueden ver detenidamente la calle y la dirección en que viven a través de Google. Si ustedes compran algo, sus gustos van a un trillón de perfiles y los anuncios de “ellos” cambian para reflejar esos gustos. Además, "ellos" tratarán de persuadirles una y otra vez para que compren alguna otra cosa.

Lo único que nos quedará sin que sean materia de cambio serán nuestros “recuerdos”… y éso si el Alzheimer no se los lleva consigo.